El hombre del llano
ha logrado adoptar sus hábitos alimentarios no solo a las condiciones propias
de su entorno sino a su propio trabajo ejemplo de lo anterior es la “mamona” o
ternera a la llanera, quizás el plato más conocido de esta zona, infaltable en cualquier
festividad que organice el llanero. En su preparación que se hace sacrificando
terneras de seis meses a un año; lo más importante son los cuatro costes clásicos.
También se consume el tamal, la arepa y el mañoco que es granulado de yuca o
mandioca con miel de abejas, el casabe o harina de yuca brava, el plátano asado
o frito, la yuca, el maíz, el chontaduro y el arroz
"mamona a la llanera"
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